martes, 1 de julio de 2014





Tras la huella de Alfonso VIII en el octavo centenario de su muerte.
La Batalla de Huete de 1164


José María Rodriguez González



El 9 de julio hará 850 años de la Batalla de Huete entre los bandos de Los Castro y Los Lara. ¿Cómo fue esto?



Biblia de Maciejowski (hacia 1250). Miniatura, Folio 10, Los Israelistas son rechazados en Ai. 


Alfonso VIII nace en Soria en 1155, primer y único hijo del rey Sancho III de Castilla “el Deseado” y doña Blanca de Navarra, que falleció en el parto. En 1157 fallece su abuelo, el rey Alfonso VII dividiendo su reino entre sus hijos, Castilla para Sancho III y León para Fernando II. El 31 de agosto de 1158 fallece su padre, siendo declarado heredero al  trono. En ese momento Alfonso VIII contaba con 3 años de edad. Antes de morir Sancho III nombra como Custodio del Rey a D. Gutiérrez Fernández de Castro que había sido su ”ayo” y como Regente  a D. Manrique de Lara.

Los Lara no aceptan que la custodia de Alfonso VIII recaiga sobre Los Castro, maniobrando astutamente consiguen que  Gutiérrez Fernández de Castro les entregue al pequeño Rey, con la promesa de devolverlo en cuanto así lo requiera pero Los Lara no lo devuelven, comenzando un período de guerra civil entre ambas familias, multiplicándose los conflictos a lo largo de todo el territorio castellano.

Al hacerse cargo D. Manrique de Lara de la regencia, inician la persecución de los sobrinos de D. Gutiérrez, a los que quiso privar de todos los honores y de las tenencias de villas y ciudades. Como medio de defensa estas posesiones se pusieron en manos del rey de León, tío de Alfonso VIII, que también ambicionaba el trono castellano y por el que se declararon varias ciudades, entre ellas Toledo (1162).


Tanto Huete como Toledo estaba por D. Fernando Ruiz de Castro que obtiene importantes apoyos en el Arzobispado de Toledo. Los Lara juntaron tropas y se dirigieron a Huete con la intención de tomarla, a cuya defensa se dispuso Castro, encontrándose los dos ejércitos en el sitio llamado Los Burrucales entre Garcinarro y Huete, donde pelearon por ambas partes con gran tesón, fortalecidos los Lara con la presencia personal del Rey en su campamento, en el que recibió un mensaje de D. Fernando Ruiz de Castro, rogándole desistiere “de rompimiento y del derramamiento de sangre” que ya “cuando fuere mayor de edad le entregaría las ciudades que por tenencia de su padre tenía”, lo que tomado Los Lara como signo de cobardía, siendo contestado que no levantaría el campo sin prenderle o matarle, con lo que dio comienzo la batalla, durante la cual rompió Lara su lanza contra un escudero de Castro, tomándolo por éste y entonando “el victor”  por lo que hubo de descubrirse Castro y gritar “amigos, yo no soy el muerto” y arremetiendo contra D. Manrique le hirió de muerte de una lanzada. En marzo de 1166 se celebró el Sínodo de Obispos en Segovia, donde se confirmó a Alfonso VIII como futuro Rey de Castilla. Las ciudades castellanas poco a poco comienzan a reconocer a Alfonso como su Rey.




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